¿Qué es la agricultura regenerativa?

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    Un nuevo modelo para entender la agricultura sostenible

    Hoy en día, la agricultura regenerativa es uno de los enfoques más comentados dentro del ámbito de la sostenibilidad y la producción de alimentos, como respuesta a retos como el cambio climático, la degradación del suelo y la pérdida de biodiversidad. Su relevancia crece en el sector agrario, agroalimentario y político, donde se promueve como una vía para mejorar la resiliencia de los sistemas productivos, implicando también cambios en los costes de producción. 

    Este creciente interés ha generado un debate cada vez más amplio en torno a su aplicación práctica y a su papel en el futuro del sector agroalimentario. En este contexto surgen varias preguntas clave: ¿qué es la agricultura regenerativa?, ¿cuáles son sus ventajas y pilares fundamentales?, ¿cuál es su situación en España y la península ibérica? Para abordar estas cuestiones, comenzaremos aclarando qué se entiende por agricultura regenerativa. 

    ¿Qué es la agricultura regenerativa? 

    La agricultura regenerativa es un modelo de producción agrícola que busca mejorar el funcionamiento del sistema agrario a partir de la recuperación de los procesos naturales del ecosistema, especialmente del suelo, considerado el elemento central de la producción.

    Este enfoque pone el énfasis en la mejora de la salud del suelo, la optimización de los ciclos naturales, el aumento de la biodiversidad, la calidad de vida de los agricultores y un impacto positivo en el clima, mediante la reducción de emisiones y el aumento del secuestro de carbono, como base de la productividad agraria a largo plazo. 

    Aunque la agricultura regenerativa se presenta como un enfoque actual, muchas de sus prácticas se asemejan a técnicas agrícolas tradicionales, ahora reinterpretadas desde el conocimiento científico y tecnológico. La diferencia es que hoy se aplican de forma controlada y optimizada, comprendiendo los procesos que las sustentan. Ejemplos como la rotación de cultivos, el uso de enmiendas orgánicas o la integración del ganado se recuperan como herramientas para mejorar la fertilidad del suelo y la estabilidad de los sistemas agrarios. 

    El desarrollo del modelo moderno de agricultura regenerativa se consolidó entre finales del siglo XIX y el siglo XX, en un contexto de creciente intensificación agrícola. Durante este periodo, la presión sobre los suelos provocó graves procesos de degradación. El episodio del Dust Bowl (tazón de polvo) en Estados Unidos durante la década de 1930 es un ejemplo representativo, ya que puso de manifiesto las consecuencias de una gestión inadecuada del suelo e impulsó el desarrollo de nuevos enfoques de conservación y manejo agrícola (Rodale Institute). 

    En resumidas cuentas, la agricultura regenerativa entiende la explotación agrícola como un sistema integrado, en el que suelo, biodiversidad y procesos naturales interactúan, y cuya gestión condiciona el comportamiento global del agroecosistema. 

    Ventajas y pilares de la agricultura regenerativa

    Las ventajas de la agricultura regenerativa se basan en principios que orientan la gestión agraria hacia sistemas más estables y resilientes.
    Estos efectos se estructuran en cinco pilares fundamentales: suelo, agua, biodiversidad, clima y dimensión social.

    • Uno de los principales beneficios es la mejora de la salud del suelo, que se traduce en un aumento de la materia orgánica, una mejor estructura del terreno y una reducción de la erosión. Estos factores influyen positivamente tanto en la fertilidad como en la productividad de los cultivos a medio y largo plazo.

    • El agua se ve favorecida mediante una mayor eficiencia en su uso, así como una mejor capacidad de infiltración y retención en el suelo, lo que incrementa la resiliencia frente a periodos de sequía.

    • La biodiversidad se refuerza a través de sistemas agrícolas más diversos y equilibrados, lo que contribuye a reducir la incidencia de plagas y la dependencia de insumos externos, mejorando la estabilidad del agroecosistema.

    • En relación con el clima, estas prácticas ayudan a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y a incrementar el secuestro de carbono en el suelo, favoreciendo su papel en la mitigación del cambio climático.

    • Por último, la dimensión social se asocia a la mejora de las condiciones de los agricultores y a una mayor estabilidad de las explotaciones, fortaleciendo la resiliencia económica del sistema agrario.

    Agricultura regenerativa en España e Iberia 

    Según el Inventario Nacional de Erosión de Suelos (INES), España pierde de media más de 12 toneladas de suelo fértil por hectárea y año, y cerca del 24 % del territorio presenta niveles de erosión que comprometen la productividad agrícola a largo plazo. Esta situación afecta especialmente a cultivos como el olivar, los leñosos en pendiente y los cereales de secano, clave en el sistema agroalimentario español.

    Se asocia a un manejo agrario basado en la intensificación y el uso de inputs para maximizar la producción a corto plazo, lo que ha generado una fuerte dependencia de fertilizantes, hasta el punto de que muchas explotaciones son completamente dependientes de ellos. Su elevado precio actual pone en riesgo la viabilidad de numerosas explotaciones. 

    Ante este escenario, la agricultura regenerativa se consolida como una respuesta eficaz y contrastada. Estudios desarrollados por el Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC indican que este tipo de manejo aporta mayor estabilidad productiva, mejoras en la rentabilidad de las explotaciones y avances claros en los indicadores de salud del suelo, incluso en contextos de alta variabilidad climática. 

    Asimismo, se observan avances significativos en cultivos como el olivar, el viñedo y los cereales de secano, donde la agricultura regenerativa está ganando presencia como enfoque de gestión orientado a mejorar la resiliencia de los sistemas productivos frente al cambio climático en distintas zonas del territorio español. 

    A escala peninsular, la agricultura regenerativa ibérica incluye también experiencias relevantes en Portugal, destacando el Alentejo por la implantación de sistemas agroforestales adaptados a climas secos, orientados a mejorar simultáneamente la productividad, la biodiversidad y la capacidad de retención de agua del territorio. 

    De los principios a la práctica productiva 

    La integración de los principios de la agricultura regenerativa en la gestión diaria de las explotaciones implica un cambio progresivo, basado en la observación del agroecosistema y en la adaptación de las decisiones agronómicas a cada contexto productivo.

    Aunque la transición requiere tiempo y ajustes técnicos, este enfoque mejora la eficiencia del sistema y refuerza la estabilidad económica a medio y largo plazo. Además, la agricultura regenerativa representa una oportunidad económica tangible para el sector agrario español, al reducir la dependencia de insumos, estabilizar rendimientos y abrir nuevas fuentes de valor ligadas a la sostenibilidad. 

    Autora

    Flavia Piqueras
    Consultora en Sostenibilidad

    Consultora en sostenibilidad con experiencia en el apoyo al diseño e implementación de proyectos enfocados en agricultura regenerativa y cumplimiento del Reglamento Europeo contra la Deforestación (EUDR). Ha participado en iniciativas que promueven prácticas agrícolas sostenibles, la trazabilidad en cadenas de suministro y la adaptación a requisitos regulatorios internacionales.

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