Agricultura regenerativa y greenwashing: cómo distinguir transformación real
Si aún no tienes claro qué es exactamente la agricultura regenerativa, te recomendamos empezar por el blog “¿Qué es la agricultura regenerativa?”.
Este artículo parte de esa base para abordar uno de los riesgos más relevantes que acompañan su creciente adopción corporativa: el greenwashing. Porque en la intersección entre agricultura regenerativa y greenwashing es donde se juega hoy la credibilidad del sector agroalimentario.
Un nuevo modelo para entender la agricultura sostenible
En los últimos meses he estado observando cómo ha evolucionado la conversación global sobre agricultura regenerativa y sostenibilidad dentro del sector agroalimentario, y cómo estos temas empiezan a influir cada vez más en decisiones de inversión, estrategias corporativas y modelos de abastecimiento a largo plazo.
Cada vez más compañías incorporan compromisos vinculados a abastecimiento sostenible, reducción de emisiones, trazabilidad de cadenas de suministro, fomento de la biodiversidad, etc.
Y eso no ocurre únicamente por reputación.
El mercado empezó a entender que la degradación del capital natural no es solamente un problema ambiental. También se convierte en riesgo operativo, financiero y de abastecimiento, además de traducirse directamente en pérdida de competitividad.
El World Economic Forum estima que más de la mitad del PIB mundial depende moderada o altamente de la naturaleza y de los servicios ecosistémicos. Y dentro de los sectores con mayor exposición aparece justamente el agroalimentario, cuya operación depende directamente de variables como salud del suelo, disponibilidad de agua, polinización y estabilidad climática.
Al mismo tiempo, el propio WEF estima que la transición hacia modelos «nature-positive» -que buscan no solo proteger sino también restaurar y mejorar el capital natural del que dependen las actividades agrícolas- podría generar más de USD 10 billones anuales en nuevas oportunidades de negocio hacia 2030.
Eso ayuda a entender por qué esta conversación dejó de ser exclusivamente ambiental para empezar a impactar directamente sobre estrategia corporativa, inversión, abastecimiento y gestión de riesgo.
En ese contexto, la agricultura regenerativa aparece como una de las herramientas con mayor potencial para el sector agroalimentario.

¿Cómo se dan estos riesgos en cadenas agroaliemetarias globales?
A medida que la agricultura regenerativa gana relevancia dentro de estrategias corporativas e inversiones sostenibles, también empieza a aparecer un gran riesgo cada vez más visible: el de comunicar haciendo afirmaciones vagas donde los indicadores clave no son respaldados por marcos reconocidos, y todo esto antes de haber construido realmente la capacidad técnica y operativa necesaria para sostener la transformación.
Este uso indebido de la agricultura regenerativa en la comunicación corporativa no necesariamente responde a la intención de engañar. Una cosa es construir una transformación productiva real. Otra muy distinta es comunicarla de manera eficaz.
Los anuncios de compañías se basan en objetivos ambiciosos: Net Zero, cadenas de suministros regenerativas, abastecimientos libres de deforestación y compromisos de todo tipo relacionados al impacto positivo sobre la naturaleza.
Pero cuando esos compromisos se bajan a tierra, aparecen en muchos casos los problemas: trazabilidad incompleta, métricas no estandarizadas, disponibilidad limitada de datos, diferencias regionales con características heterogéneas, complejidad operativa y productores trabajando bajo realidades económicas muy distintas. Todo ello dificulta enormemente alinear las expectativas que se comunican desde las oficinas centrales con lo que realmente puede implementarse sobre el terreno.
Una preocupación para consumidores y para empresas
En este contexto, ha ido creciendo la preocupación por la fiabilidad y la calidad de la información que se publica. Una preocupación que también ha sido identificada por el World Economic Forum como uno de los principales riesgos emergentes.
Global Risks 2024: At a turning point — World Economic Forum

Y sinceramente, creo que este punto merece un análisis profundo.
Porque el debate por lo general se plantea como si existieran únicamente dos opciones: empresas comprometidas o empresas haciendo greenwashing.
Pero la realidad, desde mi punto de vista, suele ser más compleja.
Cuando hablamos de greenwashing en empresas alimentarias y agroindustriales es donde aparece la verdadera línea fina: entre una ambición legítima por implementar prácticas sostenibles y, por otro lado, comunicar sus resultados con demasiado optimismo y poca legitimidad.
Y es por esto que cada vez necesitamos entender mejor qué es el greenwashing y cómo funciona, sobre todo dentro de cadenas agroalimentarias globales, donde hay que trabajar con un gran número de productores diferentes, distintos marcos regulatorios, disponibilidad desigual de datos, desafíos de trazabilidad y contextos productivos muy diferentes entre regiones.
Y al mismo tiempo, las compañías enfrentan presión creciente de inversores, mercados, regulaciones, consumidores y objetivos ESG cada vez más exigentes.
La FAO estima que cerca de un tercio de los suelos del mundo presentan algún nivel de degradación. Y eso ayuda a entender por qué dejamos de hablar solamente de un problema ambiental para convertirse también en una discusión económica y estratégica.
Y si hablamos de mercado, también empieza a pedir evidencia real. Cada vez vemos más exigencias vinculadas a trazabilidad hasta el origen de materias primas, validación de claims ambientales, emisiones, biodiversidad y gestión del riesgo climático.
Y eso presiona a las compañías a pasar de los compromisos generales a modelos mucho más concretos de implementación y validación.
Regulaciones como la EmpCo Directive o la Green Claims Directive de la UE, que exigen un mayor respaldo técnico con evidencias verificables para afirmaciones ambientales, reflejan una tendencia clara: la necesidad de reducir el riesgo de greenwashing. Ya no basta con comunicar intenciones, ahora es necesario demostrar que los impactos declarados son reales, medibles y trazables.
Agricultura regenerativa como transformación real
El rol de la consultoría estratégica especializada
La agricultura regenerativa no puede quedar limitada a una estrategia de comunicación o diferenciación de marca. Necesitamos transformarla en una capacidad operativa real dentro de las cadenas agroalimentarias.
Y seguramente ahí esté uno de los mayores desafíos que enfrentamos hoy en el sector.
Porque el problema ya no es solamente definir qué significa «regenerativo». El verdadero desafío es cómo traducir esos compromisos en sistemas productivos medibles, técnicamente escalables y, sobre todo, económicamente viables.
Desde mi punto de vista, las empresas que mejor se posicionen en esta transición no serán necesariamente las que comuniquen más y más bonito. Serán las que consigan integrar sostenibilidad dentro de su operación, su abastecimiento, sus sistemas de información y su relación con los productores, y si encima logran comunicarlo bien, aún mejor.
En ese espacio es donde podemos aportar valor real.
La verdadera diferencia entre agricultura regenerativa para una transformación real y greenwashing cada vez menos dependerá de lo que muestren las empresas, y cada vez más de lo que son realmente capaces de medir y demostrar.
Autor
Juan Legelen Dutra
Consultor Sector AgriFood
Ingeniero Agrónomo especializado en sostenibilidad y sector Agrifood. Con experiencia en agricultura regenerativa, abastecimiento responsable y finanzas sostenibles, acompañando a empresas en la integración de criterios ESG dentro de sus estrategias de crecimiento y competitividad. Perfil practico y emprendedor, combinando operaciones agrícolas, sostenibilidad y gestión de proyectos de impacto social y ambiental.
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